Delitos contra el Medio Ambiente

La delincuencia forestal se refiere a la captura, comercio (suministro, venta o tráfico), importación, exportación, procesamiento, posesión, obtención y consumo de fauna y flora silvestres, incluida la madera y otros productos forestales, en contravención de las leyes nacionales o internacionales. En términos generales, la delincuencia silvestre y forestal es la explotación ilegal de la flora y fauna silvestres del mundo. Este tipo de  delincuencia se ha transformado hoy en una de las mayores actividades criminales organizadas transnacionales junto con el narcotráfico, las armas y el tráfico de seres humanos.

Los grupos criminales utilizan las mismas vías y técnicas para el tráfico de fauna silvestre que para el contrabando de otros productos ilícitos, explotando las lagunas en los sistemas nacionales de aplicación de la ley y justicia penal. Los miles de millones de dólares generados por este negocio ilegal se están utilizando para otros fines nefastos. En algunos casos el dinero va a financiar el terrorismo y contribuir a la inestabilidad.

Estos crímenes también están estrechamente vinculados con el blanqueo de dinero, la corrupción, el asesinato y la violencia extrema. La delincuencia organizada transnacional y de vida silvestre es particularmente aguda en los países en desarrollo, ya que los gobiernos con recursos insuficientes carecen a menudo de la capacidad de regular la explotación de sus bienes naturales.

En lugar de promover el progreso económico, la mala gestión de la riqueza natural puede conducir a una mala gobernanza, la corrupción o incluso conflictos violentos. Estos delitos, amenazan la biodiversidad y las especies, los medios de subsistencia de las personas y afectan gravemente la seguridad nacional y el desarrollo social y económico[1].

En este orden de ideas, el Consorcio Internacional para Combatir los Delitos contra el Medioambiente – ICCWC (por sus siglas en inglés),  es una alianza de colaboración entre cinco organizaciones intergubernamentales[2] que tratan de prestar apoyo coordinado a las agencias nacionales de aplicación de la ley a la vida silvestre y a las redes subregionales y regionales que actúan diariamente en defensa de los recursos naturales. Cada una de las organizaciones internacionales participantes ofrece conocimientos especializados que pueden apoyar a las agencias de observancia nacional y a las redes subregionales y regionales de observancia. El ICCWC surge en el marco de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres – CITES.

En la normatividad penal colombiana, los crímenes contra el medio ambiente se encuentran en el Título XI denominado “de los delitos contra los recursos naturales y el medio ambiente” entre los artículos 328 y  338 de la Ley 599 de 2000.

Estos delitos están denominados así: Ilícito aprovechamiento de los recursos naturales renovables, Violación de fronteras para la explotación de recursos naturales, Manejo ilícito de microorganismos nocivos,  Daños en los recursos naturales, contaminación ambiental, Contaminación ambiental culposa por explotación de yacimiento minero o hidrocarburo, Experimentación ilegal en especies animales o vegetales, Pesca ilegal, Caza ilegal, Invasión de áreas de especial importancia ecológica y la Explotación ilícita de yacimiento minero y otros materiales.

 

[1] UNODC, Wildlife and forest crime, Overview, En: https://www.unodc.org/unodc/en/wildlife-and-forest-crime/overview.html.
[2] Secretaría de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, UNODC, INTERPOL, Banco Mundial y Organización Mundial de Aduanas – OMA.